“La mariposa chocó contra la bombilla, Que se tambaleó ligeramente y desordenó las sombras” [1] En una nota titulada “His majesty the Baby” para el Diario Palentino (España), el psicoanalista Fernando Martín Adúriz comentaba la genial expresión de Freud, en el contexto del siglo XXI: “Pues bien, hoy no se quiere intrusos para los niños que les quiten el disfrute. ¡Qué palabra ésta, la de disfrute! Se oye de continuo. Que disfruten todo el rato se dice, que aprendan jugando, que estudien con deleite (…) que sean felices todo el rato. ¡Qué desastre! El empuje al goce solo conduce a lo peor (…)”[2] Sucede que con el tiempo los niños crecen y coronados, llegan a la universidad. Proliferan entonces las majestades, en cuya cabeza no hay lugar para el libro y la corona. Entonces tienen que elegir. Si han tenido antes la fortuna de fracasar, hay cierta cuota de tolerancia respecto de las dificultades propias de los estudios universitarios. Si no, comienzan los proble...
Revista sobre salud, ética clínica y (bio)política. Boletín esporádico del GdM.



